
Desde un reino muy lejano, el caballero llegó a la torre para salvar a la princesa del terrible dragón.
Al menos esa era la historia que le habían contado.
Porque al entrar muy heroico a salvar a su dama, la encontró tomando una taza de té junto al dragón y leyendo cuentos de hadas.
Lo invitaron con unas galletitas de chocolate.
El comió dos, tomó una taza de té y regresó a su reino, prometiendo volver de visita otro día.